miércoles, 14 de junio de 2017

LA MOMIA (2017)

Primer pilar del recién creado "Dark Universe", un mundo compartido por los monstruos clásicos de la Universal, el enésimo intento por la parte de los legendarios estudios de revitalizar sus propiedades intelectuales más queridas, que ya aunara en la divertida Abbot y Costello contra los fantasmas(Abbott and Costello Meet Frankenstein, Charles Barton, 1848), y también en la abismal Van Helsing (Stephen Sommers, 2004). Aunque esta película se supone que es la que lanzaría el Dark Universe uno pensaría que es oscura y tenebrosa. Pero desafortunadamente la película pasara a la historia como otra re-encauchada que perdió en el intento. Una de las imágenes promocionales de La Momia (2017) es el rostro de Sofia Boutella (interpretando a Ahmanet), convertido en una tormenta de arena que se dispone a arrasar Londres. Como vemos, esta revisión de La Momia no solo utiliza el icónico plano del título de Stephen Sommers - el rostro del sacerdote Imhotep en forma de tormenta de arena en mitad del desierto persiguiendo a los protagonistas -, también se hace eco del cine catastrofista que periódicamente llega a nuestras pantallas en modo de blockbuster veraniego.
Podría emparentarse el primer tercio con la desenfadada versión que os trajo Sommers en el 97 con Brand Fraser, ya que en los primeros minutos de esta nueva iteración del mito se apuesta por acción más aventurera, terreno donde Tom Cruise, protagonista absoluto de la cinta (mucho más que el monstruo títular que se siente más como si fuera decoración del set que como el foque central de la historia), mejor se maneja, sobre todo di tiene que ejercer su actividad favorita: correr. A partir de ahí asistimos a una desnortada película que no se decide por el tono que quiere tener, probablemente víctima de demasiadas notas de estudios y de la presión de querer contentar a todo el mundo: película de zombies, comedia, secuela de misión imposible... todo y nada es lo que encontramos en una cinta que trata desesperadamente de asentar las bases para lo que vendrá, olvidándose de preocuparse de sí misma.
La presencia de Russel Crowe como el Dr. Jekyll.¿Qué hace el personaje del Dr. Jekyll en una película sobre La Momia? La respuesta es muy sencilla, ya se prefigura el crossover a lo Marvel, el deseo de la Universal de crear un universo de antihéroes que luchen unidos contra las fuerzas demoníacas. En este sentido, el personaje de Rusell Crowe sería el trasunto en la Universal del Nick Fury de Marvel, encargado de vertebrar los diferentes episodios de la franquicia. Su papel en esta cinta se limita a la mera y tediosa exposición, siendo uno de los puntos más bajos del metraje. Aunque trufado de simpáticos guiños (no muy acertados), el guión y los diálogos son especialmente pobres, a pesar de contar en el libreto nombres tan prestigiosos como el de David Koepp o Christopher McQuarrie. Mención especial a la apropiación indebida/homenaje de un recurso narrativo que ya vimos, y mucho mejor, en la ya clásica Un hombre lobo americano en Londres (John Landis, 1981). En el útlimo acto de la película se pierde totalmente el norte, con un abrupto y poco satisfactorio no - final, además de que las últimas escenas acaban por confirmar lo que ya era patente casi desde los primeros minutos: carreras y acción aparte, evidencia a un Tom Cruise más perdido y peor dirigido que nunca. El problema, sin embargo, es que simplemente no puede actuar como un personaje que vive en una zona moral gris; jamás se siente que él sea una mala persona tratando de hacer el bien, y una vez que es "redimido", se siente como un momento falso y forzado. El "romance" que es introducido para que esto funcione, además, es de los peores que se ha visto en una película de gran presupuesto.La química entre Tom Cruise y Annabelle Wallis es prácticamente inexistente.
El cine contemporáneo de aventuras ha empujado a los estudios a dar un "más todavía" en los estrenos que nos van lanzando a lo largo del año. La temporada del blockbuster ha de serlo y las productoras muestran su músculo cada dos o tres meses con el lanzamiento de superproducciones que antes estaban destinadas a la época estival. Bueno y malo para el público que ya es incapaz de hacerse eco de la expectación de los títulos en una lucha despiadada que normalmente gana el título que disfruta de más promoción. A priori, una producción como La Momia le puede "oler a guardarropía" a gran parte del público y su resultado puede ser incierto, pero debemos recordar el espléndido recibimiento que ha tenido uno de los mejores blockbuster de lo que llevamos de año: Kong: La Isla Calavera (2017), también una revisión de uno de los monstruos más famosos de la Universal.

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